El cuento de hoy no es ni mas ni menos que un pequeña reflexión encubierta, de contrabando, sobre algo que en medio de la crisis, creo, se nos está pasando a todos y sería bueno, porque no sabemos cuánto durará este parate global, tener presente la moraleja de esta historia.
*****************
Un poco porque se la pasaba pensando en todo lo que no había hecho y otro poco porque se pasaba pensando en todo lo que tenía que hacer. Y convengamos que disfrutar es un hecho presente, de ahora mismo.
Un hermoso día soleado este buen hombre levanta la correspondencia de su puerta e inmediatamente abre una notificación de su banco. La notificación le informa que cada mañana en su cuenta de banco serán depositados 2.440 dólares.
Él no tenía que hacer nada por ellos, es solamente un regalo. Cuando preguntó por qué, le respondieron que él se lo merecía. Y como actuaría cualquiera de nosotros se cuestionó que no podía ser. Cómo puede ser que un banco regale plata porque sí, preguntó en voz alta. Tenía que haber una trampa.
Su oficial de cuenta le dice que sí, que había una condición. La condición es que esos 2.440 dólares deben gastarte en el mismo día. A las cero horas de cada día serán depositados en su cuenta 2.440 dólares, le dijo el agente. Pero si ud no se los gasta en el día de hoy, mañana a las cero horas todo lo que quede desaparece. Tiene obligación de gastarlos, en lo que ud quiera, pero debe gastarlos en ése día. Pero por qué tengo obligación? Yo no puedo juntar? No puedo ponerlos en otra cuenta?, preguntó nuestro buen hombre. El agente no hizo esperar su respuesta. No puede nada de todo eso, no puede invertirlos, no puede regalarlo, no puede prestarlo. Tiene que usarlo ud. Todo dolar que ud no use, no disfrute, no ponga en ud, lamentablemente, lo perderá.
Y ¿esto no se termina? preguntó nuestro protagonista. No, solo en caso que ud muera, contestó el oficial de cuenta con una sonrisa.
La pregunta que yo siempre me hice fue qué haría yo en el lugar de este buen hombre. Creo que me gastaría hasta el último centavo, buscaría las mil formas para aprovecharlos. Tonto sería no usarlos ni disfurtarlos en ropa, comida, viajes, y lujos varios.
Ahora, ¿si en vez de 2.440 dólares pensamos que son 2.440 minutos de vida? Cada día, todos nosotros, recibimos 2.440 minutos de vida. A las cero horas de cada día recibimos 2.440 minutos para disfrutar de un día. Y cada minuto no disfrutado no nos los podemos llevar, no los podemos regalar, no los podemos ahorrar ni los podemos invertir. Los tenemos que usar.
Que tonto sería, de verdad, que este regalo que recibimos todos los dias, 2440 minutos, prístinos, prontos a estrenar, sólo para nosotros, no los usemos aunque sea para disfrutar.
No comments:
Post a Comment